Rafael Pedrosa Dorado

Déjame llamar de nuevo.

Aquí nada se define por sí mismo. La línea frente a la forma, la marca estampada frente a la dibujada, la pintura frente al volumen. Ninguna de ellas prevalece y ninguna anula a la otra. Lo que surge de esa negociación es el espacio: una abertura que no existía antes de que ninguna de las dos partes comenzara a trabajar sobre el lienzo.

El volumen está estampado, no pintado. Froto la tela contra una valla o una pared y esta capta el relieve. Después la pintura continúa con el trabajo: cubre y descubre al mismo tiempo, nada queda nunca del todo oculto. Los monotipos hacen lo mismo en otro material. Cada capa va sobre la anterior, no para taparla sino para protegerla, y la espera entre una y otra no es solo tiempo de secado: es el tiempo que necesita cada una para que la siguiente pueda asentar mejor. El óleo se vuelve más transparente con los años, así que la primera capa acabará volviendo a la superficie. Lo que conlleva no es solo el gesto sino el trabajo de mantener una superficie en pie.

We’ve been here before. Acrylic, rabbit glue and embossing on canvas, 110 x 160 cm. Wall paper hand-made paint. 2026.